¿Por qué la sal es mala para la salud?
La sal alimentaria, de mesa o de cocina, este ingrediente utilizado desde hace milenios para aportar más sabores a nuestros platos es objeto de controversia. De hecho, los expertos se contradicen al respecto y la pregunta sigue sin respuesta: ¿es bueno o malo para la salud? En este artículo descubriremos primero qué es la sal, por qué es esencial para el organismo y, finalmente, qué daños puede causar el consumo excesivo de sal.
¿Qué es la sal?
La sal está compuesta principalmente de cloruro de sodio (NaCl). Puede presentarse en su estado natural como la sal marina, esta contiene sales minerales y generalmente es rica en sodio y magnesio.
También podemos encontrar sal refinada que es la más utilizada. Este último se prepara a partir de sal gema que se encuentra en las minas de sal. Tiene el conocido aspecto blanco y cristalino y está enriquecido con yodo y flúor, por motivos de salud. De hecho, el yodo ayuda a combatir el bocio y la insuficiencia tiroidea. Además, el flúor ayuda a fortalecer el esmalte y previene la caries dental.
¿Cuáles son los beneficios de la sal?
Cuando se trata de nutrición, las dosis marcan la diferencia. La sal es esencial para el buen funcionamiento del organismo pero sólo en pequeñas cantidades. Además, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda un consumo no superior a 2 gramos al día. Esta cantidad de sal aporta minerales y oligoelementos que ayudan a mantener una hidratación óptima del organismo. La sal, en particular el sodio, desempeña un papel importante en el sistema nervioso, en la regulación del volumen sanguíneo y ayuda especialmente al buen funcionamiento de los músculos y del corazón.
Lo que es importante recordar es que la cantidad óptima de sal se puede encontrar en los alimentos naturales que comemos todos los días (espinacas, salmón, carne, etc.). Si además le añadimos sal de mesa o alimentos muy salados como queso, jamón o anchoas, esto puede ser peligroso para nuestra salud y provocar enfermedades graves.
Peligros de la sal, la dosis hace el veneno
Durante la última década, los investigadores se han preocupado cada vez más por las consecuencias nocivas del consumo excesivo de sal. Según las investigaciones científicas más recientes, el consumo excesivo de sal es responsable de varios miles de accidentes cardiovasculares cada año, a menudo mortales.
Expliquemos esto más de cerca. Una gran cantidad de sal en el cuerpo provoca problemas de retención de agua. Es decir que el cuerpo comienza a acumular más agua de la que expulsa; el término científico para describir esto es edema. Estos problemas de retención de agua o acumulación anormal de líquido pueden tener varias consecuencias, sobre todo de carácter estético, pero sobre todo fisiopatológicas. La presión arterial alta es la principal consecuencia. Es una enfermedad crónica con la tasa de mortalidad más alta del mundo. No se puede curar, y si no se controla puede provocar diversos defectos alterando el equilibrio y la homeostasis general del organismo. Eso no es todo, las mujeres que toman mucha sal son más propensas a tener celulitis. Además, la sal puede provocar resequedad de los tejidos externos y por tanto envejecimiento de la piel y aparición de arrugas.
Es importante señalar que las enfermedades cardiovasculares pueden tener un componente genético. Así, algunas personas están genéticamente predispuestas a desarrollar este tipo de enfermedades. El consumo excesivo de sal en esta categoría aumenta considerablemente el riesgo de desarrollar estas patologías. Por lo tanto, se recomienda encarecidamente un consumo moderado o reducido.
El corazón y la piel no son los únicos objetivos de la sal, pero existe un fuerte vínculo entre el consumo excesivo de sal y la aparición de osteoporosis. Esta última es una enfermedad caracterizada por el debilitamiento de los huesos. La presencia de este mineral en cantidades demasiado grandes en el organismo favorece la eliminación del calcio a través de la orina. El calcio juega un papel importante en la mineralización ósea y su eliminación provoca el debilitamiento de los huesos.
Por último, el consumo elevado de sal puede provocar insuficiencia cardíaca o renal en algunas personas.
¿Deberíamos eliminar la sal de nuestro consumo?
Aunque los daños del consumo excesivo de sal mencionados anteriormente son muy reales, no debes eliminarla por completo de tu plato. Lo ideal es respetar la ingesta diaria recomendada que es de 2 gramos.
También debes saber que los alimentos que compramos contienen mucha sal como el pan, el queso, los embutidos y obviamente las comidas preparadas y rápidas. Ésta es la razón por la que todo el mundo está expuesto al consumo excesivo de este alimento. Prestar atención a tu salud y a tu consumo de sal significa no sólo tirar el salero sino también estar muy atento a la hora de adquirir alimentos, porque muchas veces la contienen en cantidades sorprendentes.

Algunos consejos prácticos para reducir el consumo de sal
Evalúe su ingesta de sodio
Es importante saber que existen 2 tipos de sal, la sal escondida y la sal visible.
La sal oculta es la sal que se encuentra naturalmente en los alimentos o que se agrega a los productos industriales. Representa la principal fuente de consumo de sodio.
La sal visible es la cantidad que pones en tus platos durante o fuera de la cocción. Para que pueda controlar fácilmente su consumo visible de sal.
Lea atentamente las etiquetas
Al comprar, tómate el tiempo de leer la tabla nutricional ubicada en la etiqueta del producto. Lea la cantidad de sal que aparece allí y, para el mismo tipo de producto, compare el contenido de sal de cada uno. Fomentar la compra de alimentos bajos en sodio.
Ve con calma con el salero
Un buen hábito a la hora de cocinar es utilizar sólo una pizca de sal. A menudo esto es suficiente para añadir sabor. Además, recuerda que todo es cuestión de costumbre, si te acostumbras a comer menos salado podrás hacerlo de forma más natural.
Por último, evita dejar el salero sobre la mesa, este sencillo consejo te permitirá disfrutar de tu comida sin pensar en echar sal.
Conoce los elementos ricos en sal
Para poder controlar tu consumo. Ten cuidado con los alimentos ricos en sal y trata de sustituirlos por productos menos salados. Por ejemplo, en lugar de comer un croque monsieur, ¡piensa en una tostada de aguacate!
Para condimentar tus platos utiliza ingredientes distintos a la sal.
Varios alimentos pueden agregar sabor y sabor a tus platos, sin necesidad de utilizar un salero. ¡Puedes utilizar hierbas aromáticas como las hierbas provenzales o especias (curry, pimentón, pimienta, etc.) para añadir color y sabor a tus platos!